Clase de:

"Paludismo."


4. Tratamiento:

En primer lugar es necesario establecer que el mejor tratamiento indudablemente es la prevención de la picadura del mosquito, puesto que esta es prácticamente la única forma de transmisión de la enfermedad. Esta prevención se puede conseguir con las siguientes medidas:

  • Relleno y drenaje de charcos de agua, para eliminar o disminuir los criaderos del mosquito transmisor (anopheles).
  • Rociado intradomiciliar, con insecticida de acción residual y que el mosquito no haya desarrollado resistencia.
  • Mejorar las condiciones de la vivienda y proteger con tela metálica puertas y ventanas.
  • Utilizar mosquiteros, si estos son impregnados con un insecticida piretroide, su eficacia aumenta notablemente.
  • Usar por las tardes ropas de mangas largas y pantalones largos.
  • De ser posible usar repelentes el más eficaz en la actualidad es el dietiltoluamida.
  • Tratamiento oportuno y eficaz de los casos agudos o crónicos.
  • Quimioprafilaxis a viajeros no insumos que estarán expuestos a picaduras de mosquitos infectados en zonas palúdicas.



Tratamiento Farmacológico


Los antipalúdicos pueden ser categorizados según el estadio del parásito sobre el cual actúan y el sitio cororal donde atacan al parásito. Según estos criterios, los fármacos utilizados en el tratamiento de la malaria se dividen en:

1. Esquinzonticidas sanguineos: (como Cloroquina, Quinina, Quinidina, Mefloquina y Halofantrina)

2. Esquinzonticidas tisulares (como la Primaquina y la Pirimetamina)

3. Esquinzonticidas sanguineos de accion lenta (como Pirimetamina, sulfonamidas, sulfonas y tetraciclinas. Estos se usan en combinación).


1. Esquinzonticidas sanguineos:


Estos fármacos son muy importantes por su acción sobre los estadios asexuados eritrocíticos de los parásitos interrumpiendo la esquizogonia eritrocítica y en consecuencia suprimiendo los accesos clínicos (cura clínica).

El término cura supresora se refiere a la eliminación total de los parásitos del organismo mediante un tratamiento supresor continuo. (mientras que la cura clínica implica mejorar el estado clínico del paciente pero no la eliminación del parásito)

Los principales fármacos de este grupo son: Cloroquina, quinina y derivados relacionados como quinidina, mefloquina y halofantrina.

Estas bases débiles, cuando se administran como fármaco único, se concentran en los eritrocitos infectados con plasmodios sensibles causando un daño característico a los parásitos y produciendo una rápida mejoría clínica. Sus mecanismos de acción no son muy conocidos.


2. Esquizonticidas Tisulares


Estos fármacos se utilizan para la profilaxis y para evitar recaidas. Estos compuestos actúan sobre las formas hepáticas de los P. vivax y los P. ovale que producen reca¡das después del primer episodio. Junto con un esquizonticida sanguíneo adecuado, estos fármacos pueden lograr una cura radical de las infecciones por P. vivax y P. ovale.

Los principales fármacos de este grupo son la Pirimetamina y la Primaquina


3. Esquinzonticidas sanguineos de acción lenta:


Los fármacos de este grupo actúan de forma y tienen un efecto similar a los sanguíneos pero como su nombre lo indican son de acción lenta. Además son menos efectivos y casi siempre se administran asociados con algún esquizonticida hemático.La resistencia del P. falciparum a estos agentes es común en los ensayos de campo y se desarrolla fácilmente en el laboratorio.

En este grupo se incluye la pirimetamina, la cloroguanida y sus derivados que inhiben la dihidrofolato reductasa; también están incluidas las sulfonamidas y sulfonas que interfieren con la síntesis del ácido dibidropteroico y en consecuencia con la biosíntesis del folato (un proceso que no tiene lugar en los mamíferos) y las tetraciclinas que inhiben la síntesis proteica.


Con base en las acciones sobre el Plasmodium, los fármacos antimaláricos también se han clasificado en dos categorías adicionales:


Gametocitocidas: Estos agentes actúan destruyendo las formas eritroc¡ticas sexuadas del plasmodio, por lo que previenen la transmisión de la infección al mosquito. La primaquina posee este tipo de actividad, particularmente contra el P. falciparum mientras que la cloroquina y la quinina actúan sobre el P. vivax y P. malariae pero no sobre el P. falciparum.


Esporonticidas: Estos agentes suprimen la transmisión del paludismo previniendo o inhibiendo la formación de oocitos y esporozo¡tos en los mosquitos infectados. Entre los antipalúdicos que poseen este tipo de acción, la primaquina y la cloroguanida son los más importantes.


Resistencia Adquirida


Entre las especies de plasmodio que afectan al hombre, solamente el P. falciparum presenta un problema cl¡nico importante debido a la facilidad con que desarrolla resistencia adquirida. Estas especies son las responsables de más del 85% de los casos y de la mayor parte de la mortalidad ocasionada por el paludismo,

Esta situación se ha complicado por el desarrollo de la resistencia del P. falciparum a la pirimetamina y la sulfadoxina, una combinación de antifólicos que han sido usados en forma intensa como alternativa de la cloroquina para la quimioprofilaxis del paludismo falciparum.

La profilaxis y el tratamiento de las infecciones causadas por estas cepas multirresistentes ha debido recurrir a esquizonticidas efectivos pero más tóxicos como la quinina, la quinidina y más recientemente la mefloquina.

El aumento de la tolerancia del P. falciparum al conjunto de antipalúdicos en uso ilustra en forma dramática la necesidad de me jorar los agentes quimioterápicos que actúan por mecanismos diferentes y que no están sujetos a una resistencia cruzada. Se han reportado:

* P. Falciparum con resistencia a la Cloroquina
* P. Vivax con resistencia a la Cloroquina
* P. Falciparum con resistencia a quinina, mefloquina y haloantrina (grave)



 

 

 

 


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