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La
fertilización es el proceso en el cual dos células haploides,
femenina y masculina se fusionan combinando su material genético
para formar una sola célula diploide, el cigoto. Este proceso
define: 1.- determinación sexual como la combinación de genes
de origen parental con el resultado de transmisión de genes
a la descendencia y 2.- reproducción definida como la creación
de un nuevo organismo que tiene el potencial en código y la
iniciación en el citoplasma del oocito de todos las reacciones
moleculares que conducen al desarrollo.
La fertilización ocurre en el tercio medio de las trompas
de falopio (oviducto) y es un proceso de carácter molecular
que involucra cuatro (4) grandes fases: 1. contacto y reconocimiento
entre espermatozoide y oocito; 2. regulación de la fusión
de membranas del espermatozoide con el oocito; 3. convergencia
del material genético; y, 4. activación del metabolismo del
oocito para dar inicio al desarrollo.
Para cumplir cada una de las cuatro fases mencionadas, tanto
el oocito como el espermatozoide cuentan con estructuras y
moléculas especializadas. La unión inicial del espermatozoide
al oocito es regulada por moléculas de la superficie celular
que por un proceso de trasducción de señales resulta en: 1.-
la liberación de los contenidos del acrosoma espermático lo
que facilita la penetración del espermatozoide a través de
las capas que rodean al oocito hasta que finalmente se produce
la fusión de membranas entre ambas células y, 2.- la activación
del mecanismo de bloqueo contra la poliespermia y la liberación
del contenido cortical que además resulta en la liberación
de calcio iónico. Los iones de calcio a su vez funcionan como
segundos mensajeros que reactivan el proceso de división meiótica
y la activación del metabolismo general en el ya constituido
cigoto.

En
los oocitos humanos fertilizados (cigoto), los dos pronúcleos
no se fusionan directamente sino que se aproximan entre sí
y permanecen individualizados hasta que la membrana de cada
uno se degrada entrando a la profase de la primera división
mitótica que originará 2 células hijas llamadas blastómeros.

El
cigoto humano es una célula eucariota diploide con 46 cromosomas
(22 pares de autosomas y una par de cromosomas sexuales),
de los cuales 23 proceden de la madre y 23 del padre. El oocito
y el espermatozoide aportan genomas haploides equivalentes,
pero funcionalmente diferentes que se expresan durante ciertas
etapas de la morfogénesis (genes nucleares no mendelianos).
A nivel citoplásmico el cigoto está compuesto en casi el 100%
por el citoplasma del oocito, es decir, es de origen materno.
En él se encuentran almacenadas moléculas de todo tipo, RNAm
(informosomas o reguladores morfogenéticos), RNAt, RNAr, lípidos,
carbohidratos, enzimas del metabolismo intermedio, agua sales
y iones; a este mismo nivel se encuentran todos los organelos
membranosos: retículo endoplásmico granular, retículo endoplásmico
liso, complejos de Golgi y mitocondrias. Sobre su membrana
plasmática se encuentran proteínas transportadoras de iones,
moléculas alimenticias y receptores específicos unidos a proteínas
G triméricas, es decir, el aparato molecular de transducción
de señales que permite la comunicación del cigoto con el medio
molecular externo y su propio material genético. El objetivo
de todo este anclaje molecular es el de establecer actividad
genética específica durante la morfogénesis que permita la
formación de la mórula y el blastocisto con todos sus compartimentos
o campos morfogenéticos y posteriormente el embrión.
PALABRAS CLAVE
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Oocito maduro
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Espermatozoide maduro
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Fertilización
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Trompa de Falopio
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Capacitación
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Reconocimiento molecular entre dos células
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Herencia materna
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Transducción de señales
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Célula eucariota
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Cigoto
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