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Las
herencias no mendelianas son aquellas cuya transmisión no
se puede predecir con base en las leyes mendelianas de segregación
unigénicas y segregación independiente. En general se clasifican
en dos tipos: 1.-
La herencia extranuclear (citoplásmica, materna o mitocondrial)
que depende de la expresión del cromosoma mitocondrial y su
segregación por citodieresis en la telofase y, 2.- La impronta
génica que depende de procesos de regulación de la expresión
génica en ciertos genes nucleares, lo que implica diferencias
en función importantes entre genes de origen paterno y genes
de origen materno pero complementarias.




Arbol Genealógico que muestra la herencia
de una enfermedad causada por una mutación de ADN mitocondrial.
Sololas mujeres pueden transmitir la mutación patológica
a su descendencia.
Tomado de Alberts.
Molecular Biology of the cell. 4th ed 2002
La
célula eucariota, en este caso el cigoto, hereda durante el
proceso de fertilización todo el citoplasma (herencia materna)
y organelos citoplásmicos de la célula germinal femenina.
Las mitocondrias específicamente son organelos que poseen
sus propios conjuntos de genes autónomos organizados en un
cromosoma que se caracteriza, a diferencia del nuclear, por
ser una doble hélice de ADN desnudo con organización circular
en varias copias, su ADN está constituido por 16.569 pares
de bases que corresponden a 22 genes que codifican para 13
proteínas mitocondriales. Una característica importante de
este tipo de herencia es que el genotipo parental materno
es el que determina el geno y fenotipo de toda la descendencia
y su variabilidad depende del nivel de homoplasmia y heteroplasmia
que se logre, mientras que el genotipo paterno es irrelevante
o nulo.
El
segundo tipo de herencia no mendeliana, es la impresión génica
o impronta que es un proceso de regulación de la expresión
de algunos genes nucleares según su origen parental y fundamental
en el proceso morfogénico normal. Así, un número de genes
autosómicos del genoma son heredados en un estado funcional
silencioso y de uno de los progenitores mientras que el otro
alelo parental se hereda en una forma totalmente activa.
Con
base en el tiempo y en el espacio morfogénico, la impronta
regula la morfogénesis de especie y de género. La impronta
de especie se establece en la primera semana de vida intrauterina:
la materna define la diferenciación del embrioblasto mientras
que la paterna, la diterenciación del trofoblasto, ambos componentes
del blastocisto humano.
La
impronta de género por su parte, se establece al final de
la quinta semana de desarrollo y depende del silenciamiento
o inactivación de uno de los cromosomas X del par sexual XX
ya sea el de origen materno o paterno, siendo el impacto definitivo
para la diferenciación sexual femenina.
Tanto
la impronta de especie como la de género se basan en el mecanismo
de regulación por metilación que tiene como objetivo mantener
inhibida la transcripción de un alelo (impronta de especie)
o de un cromosoma (impronta de género) más su condensación.
PALABRAS CLAVE
-
Gen
- Genes
de efecto materno/informosomas
- Genes
mitocondriales
-
Genes de impronta
-
Regulación de la expresión genética
- Metilación
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