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En
1902, Walter Sultton y Theodor Boveri en investigaciones independientes
correlacionaron que "el comportamiento de las partículas"
de Mendel, que actualmente conocemos como genes, tenían el
comportamiento de los cromosomas en la meiosis. Así fue como
Sutton - Boveri propusieron la teoría cromosómica de la herencia.,
que tuvo como base las investigaciones de Bridges, quién utilizando
la teoría cromosómica y definiendo la localización cromosómica
de los genes, predijo el resultado de determinados análisis
genéticos, haciendo aplicables de forma universal para todo
organismo con ciclo de vida meiótico, el patrón de herencia
mendeliano también llamado unigénico. Los rasgos unigénicos
resultan de la expresión de un gen único.
Mendel
enunció dos principios fundamentales: el principio de la segregación,
que establece que los organismos que se reproducen sexualmente
poseen pares de genes y solo un miembro del par se transmite
a la descendencia por segregación; y, el principio de la transmisión
independiente que establece que los genes de locus diferentes
se transmiten de forma independiente. La primera ley de Mendel
(distribución igualitaria) es el resultado directo de la separación
de los cromosomas homólogos y los genes que portan hacia polos
opuestos de la célula (primera división meiótica), mientras
que la segunda (segregación independiente) resulta del comportamiento
de dos parejas de cromosomas homólogos distintas.
También
se estableció que la expresión de un gen depende de su estado
de homo o heterocigotismo y este comportamiento se derivó
en la definición de autosómico o ligado a X, lo que sumado
a la interacción con el medio ambiente determina la definición
de un fenotipo particular.
Además
de los patrones de herencia unigénica, existen patrones poligénicos
(estatura, color de la piel, etc. en humano), y de herencia
no mendeliana, como es el caso de los genes que presentan
impronta de especie o de género, y la herencia mitocondrial
(materna).
Como
resultado del proceso de fertilización, las células germinales
hacen dos tipos de aportes en cuanto a pares de genes (alelos):
un aporte cuantitativo que origina una célula (cigoto) con
un número cromosómico haploide de 23 pares en humano y, un
aporte cualitativo en el que los genes en su expresión según
sean autosómicos o ligados a X y en homo o heterocigotismo
pueden ser dominantes o recesivos o de expresión sumatoria
o multifactorial (poligénesis).
Así,
en el proceso de fertilización se establece el genotipo individual
(cigoto) del futuro organismo que se origina por divisiones
celulares. El fenotipo del individuo estará entonces determinado
por las clases de genes y los alelos (variables) que posee
en sus células y de la interacción de estos con el medio ambiente.
PALABRAS CLAVE
-
Gen
-
Euploidía
- Genotipo
- Gen
dominante
- Fenotipo
- Gen
recesivo
- Alelo
-
Gen ligado a X
-
Homocigotismo
- Heteropicnosis
- Heterocigotismo
- Mosaicismo
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