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El
desarrollo de organismos multicelulares a partir de una sola
célula, el cigoto, hasta obtener un organismo adaptativo
maduro para sobrevivir en el medio exterior se logra con base
en el desarrollo de un embrión. El embrión es
el resultado de las interacciones genotipo y medio ambiente,
los genes heredados y el logro del organismo adulto. La genética
del desarrollo estudia las etapas y transiciones y los procesos
moleculares que median la estructuración del plan corporal
embrionario.
El
desarrollo comprende dos funciones básicas: genera
diversidad celular y asegura la continuidad de la especie
una generación tras otra. Surgen entonces, entre otras,
dos preguntas: 1.) cómo el cigoto origina un cuerpo
adulto ? y 2.) cómo se reproduce ese cuerpo adulto
? Las respuestas a estas preguntas se resuelven con el estudio
de cuatro problemas generales: la diferenciación celular,
la morfogénesis, el crecimiento y la reproducción.
Para
entender el planteamiento actual de la genética del
desarrollo demos un vistazo a la historia, a los orígenes
de este campo de la biología.
El
primer aporte científico fue enunciado por Hipócrates
en el siglo V antes de Cristo. Hipócrates explicó
el desarrollo en términos de los principios de calor,
fluidez y solidificación, que eran los conceptos físicos
que se estudiaban en ese momento.
Posteriormente,
el griego Aristóteles planteó el problema del
cómo de la formación del embrión e hipotetizó
dos mecanismos diferentes: uno
que enunciaba que todo el embrión estaba completamente
preformado y crecía durante el desarrollo, hipótesis
de la preformación (Figura 1.1)*, y el segundo que
enunciaba que nuevas estructuras se iban formando de forma
progresiva, hipótesis de la epigénesis. De estas
dos hipótesis, Aristóteles apoyó conceptualmente
más a la epigénesis.
En
el siglo XVII, el italiano Marcello Malpighi siguió
sustentando la hipótesis aristotélica de la
preformación y fue durante este mismo período
de tiempo que otros preformistas hablaron del homúnculos,
un espermatozoide en cuya cabeza estaba contenido un organismo
humano muy pequeño.
El
tema y la discusión entre epigenistas y preformistas
continuó hasta el siglo XVIII. En 1838 y 1839, dos
alemanes, Scheleiden y Schwann enunciaron la teoría
celular, lo que permitió al mundo científico
reconocer que todos los organismos vivos estaban formados
por células y por lo tanto, el desarrollo debía
ser de tipo epigenético como resultado de la formación
de nuevas células.
En
el siglo XIX, el alemán August Weismann enunció
que el cuerpo estaba formado por dos tipos celulares diferentes,
las células germinales y las células somáticas.
Las primeras las definió como las responsables directas
de transmitir la herencia. De este planteamiento surgieron
investigaciones en huevos de erizo de mar antes y después
de fertilizados, llegando a sí al concepto de herencia,
de cigoto, diploidía y haploidía. (Figura 1-2)*
Figura
1-2 Diferencias entre células somáticas y germinales.

Luego
de que se reconoció que un embrión se formaba
con base en las divisiones consecutivas de un cigoto, la siguiente
pregunta que se enunció fue: cómo se originan
tipos celulares diferentes ?
Fue
así como Weismann en 1880 propuso el concepto de factores
determinantes o especiales, que según su teoría
se encontraban en el citoplasma y se distribuían desigualmente
entre las células hijas durante la citoquinesis del
ciclo celular. Este modelo se llamó del mosaico, ya
que el oocito debía considerarse como un mosaico de
determinantes localizados específicamente en el plasma.
Roux apoyó este planteamiento con base en los experimentos
que realizó con anfibios. (Figura 1-3)
Figura
1-3 Teoría de la Determinación Nuclear de Weismann

Posteriormente,
un alumno de Roux, Hans Driesch, contradijo es hallazgo de
Roux basado en sus experimentos en huevos de erizo de mar
y demostró el fenómeno de regulación,
que consiste en la habilidad que tiene un embrión de
desarrollarse normalmente aún cuando le hayan sido
removidas o reordenadas sus partes o células en las
primeras etapas de desarrollo.
La
demostración por Driesch del fenómeno de regulación
condujo al concepto de interacción célula a
célula en el transcurso del desarrollo embrionario.
Así, Spemann en 1924 descubrió el fenómeno
de inducción que enuncia que un tejido dirige el desarrollo
de otro tejido. (figura 1-4)*
Figura
1-4 Resultado del experimento de Driesch en embriones

Con
el redescubrimiento de las leyes de Mendel en 1900, resurgió
gran interés por los mecanismos de la herencia en relación
con la evolución de los seres vivos. La genética
se definió, en este momento histórico, como
el estudio de la transmisión de los genes de una generación
a otra, mientras que la embriología encamisaba que
la diferenciación celular permitía la formación
de un embrión y los destinos morfológicos en
particular, por lo que hasta este momento no se dio la conexión
genética y desarrollo.
En
1909, el botánico Johannsen hizo distinción
entre los conceptos de genotipo y fenotipo. Definió
genotipo como la información genética que un
organismo adquiere de sus padres y fenotipo a su apariencia
visible, su estructura interna y bioquímica en cualquier
etapa de su desarrollo. Mientras que el genotipo controla
el desarrollo, el fenotipo resulta de la interacción
entre el genotipo y factores del medio ambiente.
En
1940, se descubrió que los genes codifican proteínas
y, como las propiedades de las células dependen de
su contenido proteico específico, entonces, los genes
tienen un papel fundamental en el desarrollo, ya que controlan
qué proteínas deben ser sintetizadas y, por
lo tanto, los cambios en las propiedades celulares y su comportamiento
durante el desarrollo. (Figura 1-5)
Figura
1-5 Expresión de los Genes y Síntesis Proteíca

*
Figuras tomadas de Wolpert, Lewis et al; Principles of Developement,
Oxford University Press, 1998
PALABRAS
CLAVE
*
Organismo Multicelular
* Cigoto
* Proceso molecular
* Genotipo
* Medio ambiente
* Estructura / función
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