GENESIS DE LA REPRODUCCION III OOGENESIS


INTRODUCCION

La meiosis femenina humana se inicia en la etapa fetal, se prolonga hasta la edad madura de la mujer y, sólo se completa durante el proceso de fertilización.

La oogénesis se define como un proceso discontinuo, durante el cual ocurre una secuencia de fases: proliferativa, de crecimiento con especialización molecular y, reduccional, que son la base de la maduración de las células germinales primordiales hasta los oocitos maduros.

Las bases moleculares y estructurales de este proceso, se establecen en la quinta semana de vida intrauterina, con la migración de las células germinales primordiales desde la pared posterior del saco vitelino definitivo (intestino primitivo) hacia la cresta genital. La interacción molecular entre los productos genéticos de los cromosomas X y las células somáticas de la cresta genital, origina la diferenciación del ovario en: una parte somática formada por células foliculares que se localizan hacia la corteza de la cresta genital y se relacionan con las células germinales, las oogonias y, tejido conectivo llamado estroma ovárico que se localiza hacia la médula del ovario.

En el feto, con determinación sexual XX, a los tres meses de vida intrauterina la mayoría de las oogonias cumplen ciclos celulares con divisiones mitóticas. El objetivo biológico de esta fase proliferativa es establecer el número total de células germinales que potencialmente podrán intervenir en el futuro en el proceso de fertilización. Entre el tercer mes y el cuarto mes de vida intrauterina, todas las oogonias han activado ciclos celulares con divisiones meióticas y progresan hacia el lepto - cigotene de la profase I; se promueve a nivel molecular, la formación de las unidades folículo - oocito y, hacia el octavo mes, todos los oocitos contenidos en folículos primarios están más o menos sincronizados en el diplotene de la profase I y en esta etapa continúan en la vida postnatal y hasta la pubertad por acción de la sustancia inhibidora de la maduración del oocito (IMO), secretada por las células foliculares.

En la pubertad, unos pocos folículos primarios comienzan a madurar y crecer por mitosis (foliculogénesis) en cada ciclo ovárico; los restantes folículos permanecen en la etapa de primarios. Esta selección de los folículos a madurar está regulada pero se desconocen los mediadores moleculares. Cuando ocurre la ovulación, el oocito reinicia la parte final del diplotene y completa la primera división meiótica, produciéndose dos células haploides, un oocito secundario y un cuerpo polar carente casi por completo de citoplasma. Cada una de estas células entra a una corta interfase intermeiótica y alcanzan la metafase II, en donde por regulación específica de productos génicos del cromosoma X, se produce una segunda detención del proceso que además involucra la degradación del centríolo.

La finalización de la oogénesis depende del proceso de fertilización en un tiempo máximo de 24 horas después de la ovulación. Si en este lapso de tiempo se produce fertilización, el oocito secundario y el primer cuerpo polar terminan la segunda división meiótica obteniéndose como productos celulares un oocito maduro que biológicamente es ya un cigoto, y dos o tres cuerpos polares según se haya dividido o no el primer cuerpo polar. El oocito maduro es el único habilitado tanto por su constitución molecular como estructural para fusionarse con el espermatozoide y formar un cigoto viable. El cigoto es la unidad celular diploide aparte de la que se origina el embrión y sus membranas anexas de protección.

Tomado de: Moore-Persaud: Embriología Clínica. Sexta Edición, 1999.

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