Introducción:
En
los últimos años, se le ha dado una gran importancia a la relación
entre los niveles plasmáticos de colesterol elevados, especialmente
el colesterol de las lipoproteinas de baja densidad
(LDL) y la incidencia de enfermedad
coronaria.
La disminución de los niveles de LDL a través de la dieta y los fármacos
ha demostrado que disminuye la progresión
de la enfermedad coronaria.
De acuerdo con el estudio de Framingham, una dismunición del 10% en
los niveles de colesterol se asocia con una disminución del 2% en
la incidencia de la morbimortalidad de
la enfermedad coronaria.
En esta sesión revisaremos las diferentes alteraciones que existen
en el metabolismo de los lípidos y que tratamientos farmacológicos
y no farmacológicos se utilizan para tratarlas.
Hiperlipidemias:
Las principales formas circulantes de colesterol y de trigliceridos,
son insolubles en agua; por esta razón para circular en un ambiente
acuoso (como el plasma) deben unirse a fosfolípidos y las proteínas.
Estos complejos se denominan lipoproteínas. Las principales lipoproteínas
son:
La hiperlipidemia se puede definir como un aumento en el colesterol
o en los triglicéridos del plasmáticos. Aunque existen múltiples causas
de hiperlipidemia, en general se dividen en tres categorías: dietéticas,
genéticas, y secundarias a otras condiciones.
Las hiperlipidemias dietéticas tienden para ser mas leves, mientras
que los desórdenes genéticos son a menudo severos. Las hiperlipidemias
secundarias se producen por varios desórdenes metabólicos o ciertas
drogas.
Las hiperlipidemias generalmente aceleran la aterosclerosis, pero
también pueden tener otras consecuencias clínicas. La hiperlipidemia
es sinónimo de hiperlipoproteinemia (HLP), que es un aumento en lipoproteínas
plasmáticas.
La hiperlipoproteinemia (HLP) se produce por un defecto en cualquiera
de los pasos en el metabolismo de la lipoproteínas, incluyendo:
(1) La producción de las VLDL
(2) La lipólisis de las VLDL (o los quilomicrones)
(3) retiro de los remanentea de VLDL
(4) conversión de los remanente de VLDL a LDL
(5) la separación de LDL.
Las elevaciones de estas lipoproteínas puede ser por varias causas
y de hecho, diversos defectos metabólicos pueden producir patrones
similares en la elevación de las lipoproteinas.
Para efectos prácticos, en la clínica las hiperlipoproteinemias se
dividen en: Hipercolesterolemia, Hipertrigliceridemia
o dislipidemias mixtas.
Metabolismo de las Lipoproteinas:
El metabolismo de las lipoproteínas tiene dos vías: una exógena y
una endógena.
La exógena es principalmente responsable de la absorción de
las grasas dietarias en el estado postprandial y su distribución a
los tejidos. Esta vía tiene los siguientes pasos:
1. Inicia con la absorción de
acidos grasos libres y colesterol en el intestino. Allí se convierten
en esteres de colesterol y triglicéridos que se empacan en quilomicrones.
Estos se secretan a la circulación periférica
2. En los capilares del tejido
adiposo y muscular, los quilomicrones se rompen por la lipoprotein
lipasa produciendo mono y diglicéridos que entran a la célula.
3. El resto del quilomicron se
une a las HDL (lipoproteinas de alta densidad) y el remanente tiene
portencial de formar ateromas. Los quilomicrones son captados rapidamente
por el hígado.
La vía endógena transporta colesterol y triglicéridos a los
rejidos en estado de ayuno. Esta vía tiene los siguientes pasos:
1.. Empieza con la síntesis y
secreción de lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), ricas en trigliceridos
que son clivadas también por la lipoprotein lipasa en el tejido adiposo
y el músculo: El remanente se transfiera a fracciones de HDL.
2. El remanente de VLDL (también
llamado IDL), tiene un potencial aterogénico y un 50% es captado por
el hígado a través de receptores LDL (lipoproteínas de baja densidad)
3. El LDL altamente aterogénico
contiene principalmente colesterol, y la función de transportarlo
a los tejidos que lo requieren (gónadas, glándulas adrenales y células
con alta tasa de división)
4. El hígado también tiene la
función de remover estas LDL a través del receptor LDL. Dos tercios
de las LDL se remueven de esta forma y el resto en las células de
Kupffer, las células musculares lisas y los macrófagos, sin mediar
ningún receptor. Esta última vía se cree que participa en el proceso
aterogénico.