Introducción:
En 1935 los investigadores de la clínica Mayo aislaron la cortisona
en secreciones de la glándula suprarrenal. En 1948 algunos médicos
de esa institución empezaron a utilizarla para tratar la artritis
reumatoidea severa.
Esta cortisona demostro que disminuía la inflamación y la hinchazón
de las articulaciones a los poco días de empezar a usarla. De hecho
la calidad funcional de estos pacientes mejoró dramáticamente.
Debido a este gran suceso que tuvo la cortisona durante los años
40's, los médicos pensaron que se había descubierto una droga
milagrosa para el tratamiento de enfermedades inflamatorias,
sin embargo al poco tiempo los problemas empezaron a aparecer.
Las
personas que llevaban varios meses tomando la cortisona empezaron
a experimentar efectos secundarios desagradables tales como: acumular
grasa en la cara el abdomen y la espalda, debilidad muscular, hiperglicemia,
osteoporosis, cataratas, adelgazamiento de la piel e inmunosupresión
(este cuadro clínico ha sido denominado Sindrome de Cushing),
por lo cual la cortisona perdió su fama y de cierto modo se satanizó.
Sin embargo, hoy las compañías farmacéuticas desarrollan docenas
de diferentes fármacos esteroideos para tratar alergias, asma, inflamaciones
de la piel, artritis y enfermedades del tejido conectivo tales como
lupus y arteritis.
Los médicos han descubierto que aunque los efectos secundarios pueden
presentarse, es inusual que todos se presenten en una misma persona
y que con una buena prescripción estos efectos pueden minimizarse.
Estos medicamentos siguen utilizandose porque son excelentes antiinflamatorios
y sin duda los mas potentes que existen.
En esta sesión usted revisará la fisiología de los corticoesteroides,
sus efectos terapéuticos y adversos, además de los fármacos disponibles
que existen, para que pueda llegar a una formulación mas racional
de este grupo de medicamentos.
ACTH: Definición, regulación y usos:
La ACTH humana es un péptido de 39 aminoacidos, producida en la
adenohipófisis, que estimula la secreción de cortisol, corticosterona,
aldosterona y diversas sustancias débilmente androgénicas por la
corteza suprarrenal humana. En ausencia de la adenohipófisis, la
corteza suprarrenal se atrofia y la secreción de cortisol y corticosterona,
que esta notablemente reducida, no responde a estimulos que de otro
modo serian efectivos.
Si bien la ACTH estimula la secreción de aldosterona, esta secreción
es relativamente independiente de la adenohipófisis, lo cual explica
el equilibrio electrolítico casi normal en el animal hipofisectomizado.
La zona glomerulosa es la menos afectada por las alteraciones atróficas
que siguen a la hipofisectomia y es la principal responsable de
la elaboración de la aldosterona.
La administracidn prolongada de dosis elevadas de ACTH induce hiperplasia
a hipertrofia de la corteza suprarrenal con una secreción continua
de cortisol, corticosterona y andrógenos.
Regulación:
La producción de precursores de cortisol y androgenos esta
controlada por la ACTH, mientras que la producción de aldosterona
esta regulada además por la angiotensina y el potasio. La hormona
liberadora de corticotrofina (CRH), es sintetizada en el
hipotalamo y llega a las celulas productoras de ACTH de la hipofisis
anterior a traves del sistema porta hipofisiario.
En respuesta a la CRH, las celulas corticotróficas de la hipófisis
sintetizan y secretan ACTH, la cual circula y se une en forma especffica
a receptores con alta afinidad en la superficie de celulas adrenocorticales
para estimular la síntesis y la secreción de cortisol.
El
cortisol, pero no otros esteroides suprarrenales, ejerce un control
por retroalimentación negativa sobre la síntesis de ACTH,
al suprimir la transcripción del gen de ACTH en la hipófisis y suprimir
la formación de CRH en el hipotalamo.
Al igual que otros sistemas endocrinos, el eje hipotalamo-hipófiso-adrenocortical
tiende a mantener su propio nivel de referencia homeostático a menos
que sea fuertemente estimulado por senñles ambientales continuas
recibidas por el sistema nervioso.
La sintesis neta de ACTH es el resultado de la potencia relativa
de las senales estimuladora (CRH) e inhibidora (cortisol). Cuando
se administran cantidades farmacológicas de cortisol o de un derivado
sintetico como la dexametasona, la síntesis de ACTH disminuye. Sin
embargo, cuando los pacientes reciben cantidades supresoras de dexametasona
antes de cirugía mayor, el estres de la cirugía es suficiente para
superar la supresión y aumentar la síntesis de ACTH.
La secreción de ACTH y cortisol tiene un ritmo circadiano y la tasa
mas alta alrededor del despertar matinal. Este ritmo circadiano
parece estar vinculado de manera significativa con ciclos de sueño
- vigilia y con la ingesta de alimentos.
Usos terapéuticos y aplicaciones diagnósticas:
En la actualidad, la ACTH se emplea principalmente como agente diagnóstico
en la insuficiencia suprarrenal. Con este fin se administra ACTH
y se determina la concentración plasmatica de cortisol.
Un aumento normal del cortisol plasmatico descarta la insuficiencia
corticosuprarrenal primaria. En ausencia de una respuesta aguda,
puede ser necesaria la administración prolongada o repetida de ACTH
para estimular una suprarrenal atrofiada por la falta de estimulo
inducido por dicha hormona. En casos de insuficiencia hipofisaria,
el tratamiento prolongado causa la elevación de la concentración
plasmática de cortisol.
Los usos terapéuticos de la ACTH incluyen el tratamiento
de la insuficiencia corticosuprarrenal secundaria y los trastomos
no endocrinos que responden a los glucocorticoides. Sin embargo,
la terapia con ACTH da resultados menos regulares y es mucho menos
conveniente que el tratamiento con los esteroides apropiados.
Además, esta hormona estimula la secreción de los mineralocorticoides
y en consecuencia puede causar la retención de cloruro de sodio
y agua. El tratamiento con ACTH expone a los tejidos a una combinación
de glucocorticoides, mineralocorticoides y andrógenos, a diferencia
de la practica actual convencional de administrar un solo glucocorticoide.
Tal vez la única ventaja que se ha observado con la ACTH, es que
con ella no se presenta la atrofia dermica como en aquellos pacientes
que han recibido corticosteroides (Este hallazgo se ha atribuido
en forma tentativa a la acción protectora de los andrógenos frente
a los efectos inhibidores de los glucocorticoides sobre los fibroblastos).
Continuación